domingo, 29 de mayo de 2016

[RESEÑA] Transistor



Si hay algo que es más favorecido entre los juegos indies son los estilos visuales alternativos e impactantes. No digo que no haya juegos "comerciales" que se arriesguen, o que no haya indies con aspecto de haberse hecho en tres días en Flash, pero no es la norma en ambos casos y la propia naturaleza del juego indie favorece el tomar riesgos, el todo o nada visual que no a todos tiene por qué gustar.

Transistor es uno de esos juegos que todo el mundo te recomienda pero por mucho que te expliquen la trama y la jugabilidad, no te termina de quedar claro de qué va ni qué esperarte. Al menos eso me pareció a mí, pero no soy especialmente rápido captando la esencia de un juego solo porque me hablen de él. Pero ya basta de hablar de mis propias incapacidades.

Transistor es un juego que hace muchas, muchas cosas bien. Es también corto, espectacular, y memorable. ¿Queréis ver por qué opino esto de él?

Historia

Transistor es un juego con una estética cyberpunk, aunque un tanto más luminoso que el cyberpunk común, donde suelen contrastar la oscuridad de los bajos fondos y el declive de la sociedad con el avance de la tecnología y la opulencia de las megacorporaciones. Aquí no hay de eso, y la trama de hecho no es un ejemplo clásico de la ambientación.

La historia comienza confusa, tan solo con nuestra protagonista sacando una espada con forma de circuito enorme del pecho de un hombre muerto. Todo lo vamos descubriendo a trozos a partir de ahí. La espada, la Transistor, parece que tiene dentro el alma del hombre en el cual estaba clavada, y la protagonista se llama Red, pero ha perdido la voz. 

La historia se compone pues de los diálogos de Transistor, los emails que te mandan otros personajes y los partes de noticias que puedes ir leyendo. Al principio parece que algún tipo de grupo muy poderoso al margen de la ley anda detrás de los protagonistas, y Red decide ir a por ellos en lugar de huir, pero poco a poco descubrimos que los extraños enemigos blancos que vamos encontrando no están bajo el control de nadie, sino que están destruyendo la ciudad entera, fuera de control.

La historia es trágica, es triste, y cautiva. Se va volviendo más frenética conforme avanza, y pequeños detalles por aquí y por allá te dejan claro que Red es una persona que sabe perfectamente dónde y cómo termina el camino de la venganza que ha tomado.

Es una historia interesante y bien contada. Quizás sea el conjunto con todo lo demás lo que la hace tan atrayente, pero desde luego es una que no es fácil de olvidar y se te queda grabada.

HISTORIA: 4 de 4
Es magnífica, simplemente magnífica.

Ritmo

El juego va aumentando a un ritmo muy correcto. Conforme su trama empieza a perfilarse, te van dando los elementos jugables que irás usando. Las funciones, los limitadores, el Turn(), y la naturaleza de los enemigos se te van enseñando al mismo tiempo que aprendes las más básicas nociones del mundo en el que te mueves.

Conforme avanzas más y mejores funciones recibes, y más subes de nivel, haciendo que la jugabilidad realmente evolucione muchísimo de relativamente simple a con casi más opciones de las que puedes procesar. El ritmo narrativo va a la par, introduciendo más a los miembros de la Camerata, sus motivos y sus relaciones con la ciudad.

Tiene un punto algo lento por la mitad del juego, y el área final puede ser un tanto desoladora, pero en general mantiene el tipo todo el juego.

Pero este aspecto debe reseñarse más allá del final del juego, pues Transistor tiene un New Game + cíclico: terminar una partida es empezar otra, y aunque la historia rebobina, la jugabilidad no lo hace. Sigues con tu nivel y tus funciones, y los enemigos ahora son los del final del juego, cada vez un poco más poderosos, pero también lo eres tú. 

Esto hace que comenzar una segunda partida no sea una idea que te da un poco de tedio y un poco de emoción, sino un acto natural que te sale automáticamente tras ver los títulos de crédito, y en mi opinión le añade mucho valor al juego en este aspecto.

RITMO: 4 de 4
Lleva el ritmo in the body.

Jugabilidad

Este es probablemente el aspecto más pulido de Transistor. Se supone que la jugabilidad es una versión mejorada de la de Bastion, pero dado que no he jugado a Bastion no tengo tal punto de referencia.
El juego es en esencia un híbrido de Action-RPG, táctico y por turnos. Nuestra protagonista se mueve libremente por el escenario con teclado o ratón y ataca con cuatro "funciones", cuya nomenclatura es idéntica a las funciones de los lenguajes de programación basados en C. Nuestros enemigos son Procesos, criaturas blancas que están convirtiendo la ciudad de Cloudbank en bloques tan blancos como ellos.

Al principio el juego se comporta como un Action RPG. Nos movemos y usamos nuestras funciones libremente, pero el daño que hacen los enemigos es a tener en cuenta y son más rápidos que Red. Es entonces cuando entra la estrategia y el turno, con la función Turn(), que siempre está equipada y te permite parar el tiempo para planificar tu movimiento y encadenar funciones, con un límite de acciones posibles.
Tras usar Turn() Red no podrá usar sus funciones hasta que la barra de Turn() se recargue, a menos que alguna de sus funciones tenga equipada como mejora una que le permita usarla durante la recarga del Turn(). Este es un aspecto que da una personalización enorme: las funciones pueden equiparse y combinarse de tres maneras distintas.

Puedes equipar una función como activa, permitiéndote usarla para atacar. Puedes equiparla como mejora de una función activa, dándole diversos efectos que modifican y potencian la activa; Jaunt(), por ejemplo, te permite usar una función mientras Turn() se recarga al usarla como mejora. Las funciones activas admiten hasta dos funciones de mejora, aumentando tus posibilidades. Por último, puedes equipar una función como pasiva, mejorando diversos atributos de Red.

Sin embargo, no tenemos inicialmente una reserva sin límites de posibilidades. Las funciones requieren memoria para poder ser equipadas, y empezamos con pocos puntos de memoria. Además, solo tienes cuatro funciones, cuatro ranuras activas donde usarlas, cada una con solo una ranura de mejora, y todas las ranuras de función pasiva cerradas. Las subidas de nivel son las que hacen posible el baile de funciones que he descrito antes. 

Conforme subes de nivel se te dan varios beneficios: más funciones, la elección de más memoria, abrir diversas ranuras, y ganarte Limitadores, funciones opcionales que se equipan aparte y que hacen el juego más difícil a cambio de provocar que los encuentros den más experiencia. Algunas funciones se encuentran conforme avanza la historia, pero no son mayoría, y aquí es además donde el New Game+ hace el juego aún más divertido. Cuando ya tengas todas las funciones, el juego te ofrece con cada subida de nivel comprar una réplica de una función que ya tienes. Esto sirve para tener una función tanto de activa como de pasiva, o mejorar una función activa con ella misma, haciendo hincapié en sus virtudes.

Los combates en Transistor se encuadran en encuentros, que no son aleatorios ni suelen ser opcionales. Nuestros enemigos, los Procesos, suelen aparecer cerrándote las salidas y provocando la aparición de todo tipo de bloques blancos que podemos usar de cobertura. Cuando los Procesos son derrotados debemos recoger los celuloides que sueltan, o se regenerarían y volverían para darnos más guerra. Cuando no queda ni un Proceso en pie, el encuentro termina y recibimos experiencia.

Como dije antes, Red es en general delicada, o más bien sus enemigos muy poderosos. Cuando recibimos demasiado daño no morimos inmediatamente, sino que la función activa que más memoria ocupe (sumándole la memoria de las funciones de mejora que tenga) es desactivada y nuestra vida se llena de nuevo. Si perdemos todas las funciones activas, es fin del juego.

Las funciones solo se pueden equipar en los puntos de guardado, y es ahí donde debemos llevar las funciones desactivadas para repararlas. Normalmente necesitas avanzar en la historia y pasar por dos puntos de guardado para que la función activa desactivada se reactive (las mejoras que tenía puestas no se desactivan). Esto nos anima a experimentar por pura necesidad con funciones que previamente no estábamos usando, dándole más profundidad al juego. No es infrecuente que una de esas combinaciones "de emergencia" que haces mientras esperas a recuperar tu activa favorita y que considerabas inútil termine convirtiéndose en una de tus combinaciones favoritas (consejo del escritor: Get() con Jaunt() y Flood() es increíble y mortal).

Creo que esto lo cubre básicamente todo. El veredicto…

JUGABILIDAD: 4 de 4
¿Se va notando que me gustó mucho el juego?

Presentación

Transistor es precioso. El juego siempre se ve desde una perspectiva isométrica inclinada, cuyo nombre exacto no recuerdo ahora mismo. Cuando lo ves podrías pensar que el juego es en 2D, pero de hecho es un 3D finísimo y precioso. En el juego prima sobre todo el color amarillo, blanco y rojo (más esto por el final), y los escenarios están llenos de detalles y filigranas en cada edificio.

Las animaciones son fluidas y bonitas, los Procesos se mueven como las criaturas antinaturales que son, con una apariencia igual de extraña y casi perturbadora. Al principio parecen torretas del Portal, pero al avanzar te encuentras a algunos muy mecánicos y otros casi orgánicos, por no decir alienígenas.

Intercaladas en el juego hay escenas dibujadas a mano, sobre todo de Red y los antagonistas, que son igualmente fantásticas y te ayudan a meterte más en el mundo del juego.

Un punto negro sería que la perspectiva suele estar muy alejada de Red. Aunque esto te ayuda a dominar mejor el campo de batalla, hace muy complicado poder ver los detalles más pequeños y las animaciones de Red. Otro sería cómo por el final del juego el entorno se vuelve muy repetitivo, aunque fuera por exigencias de la trama.

PRESENTACIÓN: 3 de 4
Nunca sé muy bien qué poner en este apartado y se nota… 

Sonido

La banda sonora es espectacular. Dudo que me veáis nunca más ponerle la nota que le voy a poner a Transistor en este apartado.

No solo es variada y fantástica, sino que casi todos los temas tienen dos o tres versiones. La normal, la versión con el canturreo de Red al iniciar Turn(), y una versión completamente cantada por la actriz de voz de Red. Y cada canción es genial en su momento, sin pero alguno.

Los efectos de sonido cumplen perfectísimamente y ayudan a darle fuerza a las acciones, como debe ser. Pero todo esto da igual porque cuando terminas el juego no puedes dejar de pensar en la pedazo de banda sonora que has escuchado.

SONIDO: 4 de 4
"Gracias… *llora*"

Consideraciones finales

Qué decir. Es uno de esos juegos que enamoran. Uno de esos que no puedes dejar de recomendar a todo el mundo y deja un dulce recuerdo. Quizás demasiado dulce, quizás no soy objetivo. Pero, ¿quién lo es? *suena el tema de los créditos de Blade Runner*

NOTA FINAL: 4 + 4 +4 +3 + 4 = 3.8 de 4
No somos dignos…
Nos vemos en el Campo.

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